Mi experiencia eléctrica

Redactado por: Miguel Sainz
17-06-22
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Llevo más de 6 años circulando con coches eléctricos. Una gozada, cara, pero barata. Me explico.

He experimentado tres generaciones de baterías en autos. El primero fue un Renault Zoe de 20 Kw, si le exprimía la autonomía llegaba a 180 kms, sin pisarle ni poner el aire o el calor y circulando a vela. Lo compré por 8.500 € más el alquiler de la batería de 85 € mensuales. Lo vendí por 11.000 tras dos años. El segundo vehículo fue un Nissan Leaf de 40 Kw, el cual costó 30 mil al que desconté una ayuda de 5000, tras 45.000 kms y tres años lo vendí por 18.300. Pasé tres revisiones de 60 euros cada una, no cambié frenos, igual que con el primero. Logré 280 kms de distancia, pero cuando le pisaba, ponía el aire o la calefacción solo me alcanzaba los 170 kms. El tercer vehículo es un Hyundai Kona, una tercera generación de baterías con 64 Kw y 486 kms de autonomía reales si vas normal y 330 kms si le pisas, incluso con la climatización tambien los hace. Un año y 28.000 kms dan fe de ser el auto principal que uso. Me costó 31.000 y estoy esperando aún una ayuda de 7.000 por achatarrar. He estado tentado de venderlo porque me dan 30.000 €, pero igualmente solo he gastado 120 € en la primera revisión, no he cambiado frenos. Es una máquina que proporciona una aceleración 7,9 sg de 0 a 100.

Acabo de comprar un segundo coche eléctrico, otro Zoe de 3 generación con 52 Kw, de ocasión. Aparca solo y tiene muchas tecnologías de asistencia. Somos muchos de familia y los combustibles se han puesto por las nubes. Me haría feliz adquirir un Tesla, un Mustang o cualquier otro coche caro, pero hay que optimizar el gasto.

Un coche sirve para desplazarte, no tiene otro sentido y si bien hay ya una mayor oferta, tambien es verdad que los baratos cuestan un riñón. Ahora bien, la combustión ha muerto y comprar un vehículo eléctrico tiene múltiples ventajas a medio y largo plazo. No solo no hace ruido, tampoco paga en muchos sitios el boleto del aparcamiento y te puedes mover por dentro de las ciudades sin restricción. El impuesto de matriculación es mínimo, el gasto de frenos o neumáticos ridículo, al tener menos piezas mecánicas su motor, se puede decir que es eterno.

El handicap son las baterías que empiezan a ser de otra galaxia y su autonomía y duración son cada vez más rentables. Existen dos problemas, mejor dicho uno y medio. El medio es poner un cargador, en una vivienda individual es relativamente fácil y barato, puse un trifásico por 300 euros que compré por internet y me lo certificó un electricista, total 450 euros, cargo a 7,2 Kw nominales, 6,9 Kw, por tanto todas las noches programo la carga de 01 a 07 horas con una tarifa vehículo eléctrico a 0,03 € Kw, por tanto, si llegara vacía la batería, algo que por ciudad y recorrido mixto es casi imposible, me costaría 1,80 € para 64 Kw y 486 kms de autonomía. En un garaje comunitario sube la instalación un pico.

Otro problema es cargar en los viajes porque requiere cierta planificación y previsión que dependerá de la distancia y el recorrido de manera que se pueden realizar viajes de I/V de unos 180-200 de radio. Los trayectos largos se pueden hacer, pero la carga en electrolineras puede ser gratis en algunos casos y con poca potencia de carga o bien, pagar hasta 0,45 € en supercargadores. La tarifa más normal es de 0,30 €, esto quiere decir que para 64 Kw supone un desembolso de unos 19 € para los 480 kms aproximados que se pueden realizar.

En resumen, coche electrico si, pero hay que hacer números. Los ahorros pueden ser muy considerables, pero como todo en la vida es necesario estudiar cada decisión. El próximo artículo lo haré sobre placas solares •

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