La invención de Pepe

Redactado por: Miguel Sainz
15-07-21

Quizás este hipocorístico sea la forma diminutiva, abreviada, deformada o infantil del nombre habitual del Partido Popular. Ruy representa a nuestro alcalde y lo comparte con Rodrigo, el mismísimo Cid, siendo esta coincidencia la fuente de mi inspiración.

Al Campeador burgalés, mercenario que atizaba con la tizona a los moros, se le asemeja nuestro edil porque… Martín, Martín* nos atiza con los impuestos. Los impuestos se imponen gracias a la verbigracia del resto de sus ediles y otros más que dicen representar a los habitantes de la Villa, es como si los ajusticiados amaran a sus verdugos, ya saben los pacientes lectores como afecta el síndrome de Estocolmo a los presos de la hacienda.

En el famoso cuento de Bioy Casares, “La invención de Morel”, se explican estos extraños sucesos anuales. La historia de nuestro pueblo se asemeja a esa narración donde un fugitivo llega a una isla aparentemente desierta tras una plaga de enfermedades en la cual acaba encontrando a un grupo de personas que llevan una vida de constante reiteración. Tras un tiempo descubre que esta reiteración es provocada por una máquina creada por un individuo llamado Morel que por razones operativas aquí hemos llamado Pepe.

Año tras año los menesterosos funcionarios se afanan en recaudar impuestos siguiendo las indicaciones de los legisladores municipales, todo con un sentido circular que se encuentra en esa moda tan extendida de cobrar los diezmos para pagar los emolumentos de quien emite los recibos. ¡Ay de mi!

Hace años aprendí que la economía es una ciencia humana que se define con una tautología, es lo que hacen los economistas. Me quedé impresionado en 3D. Viene otra vez al caso este aprendizaje al comprobar que dentro de mi bolsillo, existen unos pequeños duendes que se aprovechan del agujero municipal en mis pantalones y, por el mismo, escabullen mis impuestos mermando mi capacidad económica. Todo para un sin fin de gastos salariales en los que se diluyen mis soldadas como una sacarina en el café.

No sé si el mejor alcalde será el Rey o su republicana mujer, si sé que para ser peor no hace falta mayor preparación que abundar en moler a palos a los pobres ciudadanos. ¿Hasta cuando Raúl abusarás de nuestra paciencia? Lo diré en latín por si no entiende el román paladino ¡Quousque tandem abutere, «Ruy», patientia nostra!

*Martín, martín, expresión popular que significa “pagar a tocateja” que milagrosamente coincide con el apellido de nuestro regidor.

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